Ir al contenido principal

Entradas

En busca de Tanto

Ahí estaba ella. Su cabello bailaba suavemente, mientras sus ojos saltaban de un lado a otro tratando de buscar al misterioso Tanto. "¿No me habré equivocado de hora?", se preguntó en silencio. El reloj marcaba la 1:00am y el lugar empezaba a quedarse desolado, casi ni se escuchaba el susurro del viento y las voces de la noche se apagaban una tras otra. "Tal vez aún no sea el momento", se dijo a sus adentros, mientras se daba calor a los brazos. Decidió sentarse en la banca que esperaba por ella desde hace rato, cuando de pronto oyó vibrar con fuerza los rieles del tren, giró la cabeza y, efectivamente, era el último tren que faltaba llegar a la estación. Miró su reloj - 1:35am-, el lugar empezaba a llenarse de gente ansiosa por encontrar a los suyos, pero la única persona que esperaba a alguien era solo ella. La gente seguía bajando de aquel interminable tren, pero nadie se parecía a Tanto, así que decidió levantarse de la banca y buscar con mayor esfuerzo aque...

¿Me ves?

Todo empezó a oscurecerse de manera extraña. Sus manos temblaban, pero aún así, ella empezó a dibujar dos de sus caminos más largos en sus delgados labios. Antes de abrir la puerta que tenía en frente, decidió apagar por unos segundos más sus dos grandes y redondos ojos. Los abrió y pudo contemplar de nuevo los colores de cada espacio, de cada mirada, y sobre todo, los colores y matices de la vida. "¡Aquí vamos de nuevo!", dijo ella con una voz tan fuerte que casi endulzaba el oído con cada letra desprendida de su boca. Abrió la puerta y allí estaban. Todos reían mientras contaban o escuchaban historias de sus fantásticas vidas. Empezó a caminar despacio hacia la salida cuando de pronto alguien la detuvo. El poder de su voz la cautivó tanto que la dejó casi sin respirar. Volteó despacio y allí estaba él, mirándola de la misma manera que hace algunos años, cuando sus ojos se presentaron por primera vez. Ella quiso evadirla pero él no lo permitió, corrió hacia ella y la abr...

Se hizo pequeña

Siempre tan astuta, despierta, y sobre todo, cuidadosa. No dejaba que nadie pasara la linea que trazaba imaginariamente, y si lo hacían, ella se las ingeniaba para lograr que salieran despavoridos. Cuando decidí enfrentarla, ella quiso hacer lo mismo conmigo pero por alguna extraña razón no pudo. Eso sí, no se quedó tranquila e intentó varias veces hacerme pequeña pero no tuvo éxito alguno. La dulzura de mi mirada terminó opacando la rudeza de la suya. Ella no entendía. Estaba confundida. "¿Cómo alguien puede responder con dulzura ante tanto odio?", se preguntaba ella en sus adentros mientras respiraba hondo y profundo. Me quedé observándola por unos minutos más cuando de repente lanzó un extraño respiro. No dijo nada pero entendí que estaba cansada. La tomé de la mano y le regalé una sonrisa. Si antes de aquel gesto ella estaba confundida, cuando agarré su mano quedó estupefacta. Abrió los ojos tan grande como cuando un gato no sabe qué cosa le vas a hacer y empieza a re...

Desconocido

Hay muchas preguntas que todavía no tienen el punto final de la respuesta. No sabemos con exactitud si el nombre que repites tantas veces exista de verdad, o peor aún, si la historia de tu vida esté escrita con certeza. Hace algún tiempo él me viene contando de tu extraña existencia. Lo noto pálido cuando pronuncia tu nombre, e incluso ha llegado a olvidar que existe, que siente, que vive. Sueño con encontrarnos personalmente y así sacarte esa máscara que tanto amas, pero eso nunca pasará. No sé quién eres, ni cuáles son tus facciones. Solo me queda crearte con mi imaginación y las historias que he escuchado sobre ti. No sé si seas esa persona que viene rondando mi mente por largos meses, si es así, te pido que abandones mi cabeza. He tratado de imaginarte de otra manera, o al menos algo distinto a lo que él me ha venido contando de ti. Aun así, el hecho de darte vida en mi mente me produce escalofríos. Creo que ya es hora, ¿no crees? Sal de ese lugar oscuro y ficticio y no te esco...

¿Crecimos, verdad?

Hubo tanta seguridad en nosotras que no dudé en lo que estaba escuchando con emoción. "Yo no seré así" "Nosotras seremos distintas" "Estaremos juntas hasta viejitas e incluso criaremos a nuestros hijos juntas", fueron algunas palabras que ellas soltaron mientras yo imaginada ese mundo perfecto. A los pocos meses, luego de terminar clases, nuestra esperada despedida se dio, aunque fue algo extraña. Nadie sabía cómo decir adiós y terminamos separándonos como simples desconocidas. ¿Qué pasó? ¿Será que ya sabíamos que faltaríamos a nuestras promesas? Al parecer, así fue. Luego de nuestra última despedida como colegialas, me fui a vivir muy lejos junto a mis padres, pero a pesar de todo yo no iba a faltar mi promesa, así que decidí contactarme con ellas. Les conté sobre la decisión que había tomado, y luego de tanta nostalgia, recordamos las palabras que soltamos a plena luz del día, incluso agregamos otras en ese instante: "Seremos como las chicas de ...

Karaoketaxi

Eran cerca de las ocho de la noche cuando decidimos tomar un taxi para regresar a casa. La pequeña de cachetes grandes, quien se comporta como toda una señora a pesar de tener solo 18 años, sorprendió a uno de los taxistas como solo a ella se le puede ocurrir. "Oiga, mijo, usted nos va a poner a cantar dentro del carro o qué? ", fueron sus palabras después de pillar al taxista intentando esconder un micrófono. A penas la escuché decir eso, no pude aguantar y solté una de mis mayores carcajadas en plena calle de Medellín. Pensé que todo quedaría ahí, pero no fue así. Efectivamente, el taxista llevaba un gran secreto dentro de su vehículo. Tenía nada menos que un minikaraoke con efectos especiales listo para ser explotado al máximo. Entramos al taxi y ella no se quedó callada. "Hay no, mijo, usted sí que está preparado. Vamos, empiece, empiece", dijo la pequeña de cachetes grandes dándole también la dirección del lugar donde nos tenía que dejar. El taxista, que por ...

¿Estás listo para bailar?

No sé bailar, confesaste mientras tu voz se hacía más delgada de lo normal. Me perdí tu expresión cuando lo dijiste, pero pude imaginar tu rostro avergonzado. El tiempo ha cambiado, y a pesar que ahora tu cabeza se llene de preguntas sobre el regalo de esta nueva vida, no te asustes y aprende a bailar. Si no sabes cómo empezar, recuerda que el mejor instrumento para deleitar con música a tu espíritu, es tu sonrisa. Aprende a utilizarla en todo tiempo, pues ese gesto de humildad hace que los momentos difíciles se conviertan en disfrute, y sobre todo, gratitud. Creo que no me equivoco al decir que eres tan sencillo como los mejores momentos por los que uno pasa, y muchas veces, sin darse cuenta. Son varias cosas las que me llevan a apreciar tu vida, tu amistad, tus palabras, y ahora tu historia. ¿Cómo fue que llegamos a invitarnos a conocer más de nosotros sin siquiera vernos tanto? Es extraño, realmente extraño, pero sucedió. Siento que te conociera desde pequeña y hasta curiosament...