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¿Crecimos, verdad?

Hubo tanta seguridad en nosotras que no dudé en lo que estaba escuchando con emoción. "Yo no seré así" "Nosotras seremos distintas" "Estaremos juntas hasta viejitas e incluso criaremos a nuestros hijos juntas", fueron algunas palabras que ellas soltaron mientras yo imaginada ese mundo perfecto. A los pocos meses, luego de terminar clases, nuestra esperada despedida se dio, aunque fue algo extraña. Nadie sabía cómo decir adiós y terminamos separándonos como simples desconocidas. ¿Qué pasó? ¿Será que ya sabíamos que faltaríamos a nuestras promesas? Al parecer, así fue.

Luego de nuestra última despedida como colegialas, me fui a vivir muy lejos junto a mis padres, pero a pesar de todo yo no iba a faltar mi promesa, así que decidí contactarme con ellas. Les conté sobre la decisión que había tomado, y luego de tanta nostalgia, recordamos las palabras que soltamos a plena luz del día, incluso agregamos otras en ese instante: "Seremos como las chicas de Sex in the city y nos reuniremos glamorosas todos los fines de semana" "Todas seremos profesionales exitosas y nos compraremos un departamento para vivir juntas", dijeron con tanta seguridad.

Empecé a estudiar, luego a trabajar y poco a poco iba sabiendo menos de ellas. Una que otras veces lográbamos vernos para no perder ese vínculo, pero esos momentos se hacían esperar entre uno o dos años. Con el tiempo aprendimos que mucho no podíamos hacer gracias a las nuevas responsabilidades que teníamos como mayores de edad. Aún así, siempre fuimos persistentes. Ya han pasado casi 4 años que no las veo pero sé que están bien. Si bien no me comunico con todas, una o dos de ellas, especialmente una bien chiquita, me tienen informada de sus vidas.

Y para no olvidar sus rostros, guardo una foto bellísima de nuestro último encuentro juntas. Nos vemos frescas, con sueños, agradecidas y libres, como aquellas niñas que un día se conocieron entre lápices y cuadernos. Las volveré a ver muy pronto y espero no hayan crecido, especialmente tú, chaparrita de metro cinco. 
  

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