Ir al contenido principal

¿Estás listo para bailar?

No sé bailar, confesaste mientras tu voz se hacía más delgada de lo normal. Me perdí tu expresión cuando lo dijiste, pero pude imaginar tu rostro avergonzado. El tiempo ha cambiado, y a pesar que ahora tu cabeza se llene de preguntas sobre el regalo de esta nueva vida, no te asustes y aprende a bailar. Si no sabes cómo empezar, recuerda que el mejor instrumento para deleitar con música a tu espíritu, es tu sonrisa. Aprende a utilizarla en todo tiempo, pues ese gesto de humildad hace que los momentos difíciles se conviertan en disfrute, y sobre todo, gratitud.

Creo que no me equivoco al decir que eres tan sencillo como los mejores momentos por los que uno pasa, y muchas veces, sin darse cuenta. Son varias cosas las que me llevan a apreciar tu vida, tu amistad, tus palabras, y ahora tu historia. ¿Cómo fue que llegamos a invitarnos a conocer más de nosotros sin siquiera vernos tanto? Es extraño, realmente extraño, pero sucedió. Siento que te conociera desde pequeña y hasta curiosamente haber jugado contigo en el jardín. ¿Te imaginas? De seguro yo estaría saltando de aquí allá y tú tratarías de controlarme.

Ahora a esta edad también imagino que nos divertimos juntos a pesar que cuando yo a penas abro los ojos para empezar mi día, tú estás alistando tu almohada para soñar con los ojos cerrados. No importa, eso no será impedimento para salir a caminar, respirar historias nuevas, leer en silencio frente al parque, sentarnos en algún lugar mientras escuchamos música y fingir que nos conocemos más de lo que la gente piensa. ¿Estás listo para bailar? Porque ahí voy.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Ella y yo

Caminamos de la mano como si siempre nos hubiéramos llevado bien. Tú juegas mientras lo haces y yo no te quito la mirada de encima. Te das cuenta que lo hago, y de inmediato me nuestras aquellos dientes tan chistosos que tienes. Eres tú, jugosa, que, a pesar de no entender mucho sobre el mundo de los "grandes", no dejas de bailar, reír, componer canciones y crear tus propios cuentos. Incluso, después de haber juntado un poco de lágrimas en tus tacitas de juguete, no te detienes y te las ingenias para ofrecernos, con dulzura, una deliciosa taza de café. "¿Me lees un cuento?", me dices cada vez que nos quedamos solas en casa. Debo admitir que, en un principio, me costaba darte mi atención. Y es que siempre he disfrutado de mi soledad, de leer un libro con música baja, ver alguna película sin interrupciones, o simplemente sentarme en el balcón y ver nuestro gran parque de al frente, que, por cierto, ahora tú lo llamas: "El parque del popo".  Aún así, ...

Zen Zen

Este es el inicio de un nombre “raro” con algunos toques chinos. Dicen que "Zendy” es un nombre tan extraño que no saben si suena dulce o misterioso, o quizás tiene de ambas. Cuando han deseado saber su procedencia, los he decepcionado diciéndoles  que no tiene significado alguno, pues un día lluvioso, según cuenta mi madre, mientras se encontraba leyendo, un colibrí se posó por varios minutos sobre el libro que tenía en el vientre, justo en la palabra Zen. Ella quedó fascinada, y así fue que decidió incluirla dentro del nombre que ya había estado rondando por su cabeza. Nací, toda sambita, por cierto, y con el tiempo, mi nombre ha ido cambiando aún más. Para algunos soy  ”Zeny”, para otros, ”Zen”, y si quieren volver a ser niños, me llaman “Zen Zen”. ¡Esa soy yo! No les niego que he considerado volver a preguntarle a mi madre, si la historia que me contó era cierta o no, pero creo que es mejor seguir pensando que lo fue. Si bien es cierto, eso no aclara el signi...

Te vi alguna vez

Tanto tiempo ha pasado desde aquella vez en 'Brujas'. Me acuerdo tu primera impresión al verme, no sé si te sonrojaste o simplemente sonreías en tus adentros. Es algo que nunca sabré, pues no eres una persona que deje salir con frecuencia sus sentimientos. Con esto no quiero decir que sea algo malo, pero a veces debes tener mucho cuidado con eso; las personas, como yo por ejemplo, pueden pensar que el miedo ha ganado la batalla y por ende, ha opacado la hermosura del ser que un día se presentó de la nada. Así es como recuerdo todo, de hecho, siempre pensé que después de aquel día, jamás volvería a toparme con tus redondos y grandes ojos. No sé si ahora estés leyendo esto, pero después de haber borrado cada letra escrita en aquel cuaderno azul, me es sorprendente que sigas interesado en mis palabras. Sé que era importante para ti, pero créeme, para mí lo fue aún más. Te preguntarás por qué. Es simple, las hojas en las que escribías eran aquellas pequeñas partículas de algo ...