Ir al contenido principal

Se hizo pequeña

Siempre tan astuta, despierta, y sobre todo, cuidadosa. No dejaba que nadie pasara la linea que trazaba imaginariamente, y si lo hacían, ella se las ingeniaba para lograr que salieran despavoridos. Cuando decidí enfrentarla, ella quiso hacer lo mismo conmigo pero por alguna extraña razón no pudo. Eso sí, no se quedó tranquila e intentó varias veces hacerme pequeña pero no tuvo éxito alguno.

La dulzura de mi mirada terminó opacando la rudeza de la suya. Ella no entendía. Estaba confundida. "¿Cómo alguien puede responder con dulzura ante tanto odio?", se preguntaba ella en sus adentros mientras respiraba hondo y profundo. Me quedé observándola por unos minutos más cuando de repente lanzó un extraño respiro. No dijo nada pero entendí que estaba cansada. La tomé de la mano y le regalé una sonrisa.

Si antes de aquel gesto ella estaba confundida, cuando agarré su mano quedó estupefacta. Abrió los ojos tan grande como cuando un gato no sabe qué cosa le vas a hacer y empieza a retroceder despacio con la cabeza. Luego de unos pequeños segundos la solté, y cuando empecé a caminar hacia la salida de aquel Café Amargo, una pequeña y refrescante brisa acarició mi rostro. No me miré hacia atrás y seguí escribiendo la historia de mi aventura.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Ella y yo

Caminamos de la mano como si siempre nos hubiéramos llevado bien. Tú juegas mientras lo haces y yo no te quito la mirada de encima. Te das cuenta que lo hago, y de inmediato me nuestras aquellos dientes tan chistosos que tienes. Eres tú, jugosa, que, a pesar de no entender mucho sobre el mundo de los "grandes", no dejas de bailar, reír, componer canciones y crear tus propios cuentos. Incluso, después de haber juntado un poco de lágrimas en tus tacitas de juguete, no te detienes y te las ingenias para ofrecernos, con dulzura, una deliciosa taza de café. "¿Me lees un cuento?", me dices cada vez que nos quedamos solas en casa. Debo admitir que, en un principio, me costaba darte mi atención. Y es que siempre he disfrutado de mi soledad, de leer un libro con música baja, ver alguna película sin interrupciones, o simplemente sentarme en el balcón y ver nuestro gran parque de al frente, que, por cierto, ahora tú lo llamas: "El parque del popo".  Aún así, ...

Un corazón sensible

Cuántas veces no hemos sentido la frescura del aire invadir nuestro rostro, o simplemente cuántas veces no hemos dicho: "Me siento tan tranquila, vulnerable y feliz", pero no sé por qué... Sé que no es fácil describir aquello que no ves, porque sencillamente no hay nada importante que decir de algo que no se "ve", pero también hay días en donde sientes que el corazón aprieta muy fuerte para decir lo que éste está sintiendo, ¿o no es así?.. Pues es ahí en donde uno descubre muchas cosas, como por ejemplo un "espíritu" lleno de ganas por sonreír a través de nuestro rosto y AMAR  a través de nuestro cuerpo. Casi siempre somos nosotros los que olvidamos que tenemos un espíritu y un corazón, creemos que "aquellas cosas" no son tan importantes como "nuestro físico", claro, quizás éstos no se pueden "maquillar" para aparentar algo o mostrar algo que muchas veces no somos, pero si pueden cuidarse y conservarse para toda la vida. T...

Zen Zen

Este es el inicio de un nombre “raro” con algunos toques chinos. Dicen que "Zendy” es un nombre tan extraño que no saben si suena dulce o misterioso, o quizás tiene de ambas. Cuando han deseado saber su procedencia, los he decepcionado diciéndoles  que no tiene significado alguno, pues un día lluvioso, según cuenta mi madre, mientras se encontraba leyendo, un colibrí se posó por varios minutos sobre el libro que tenía en el vientre, justo en la palabra Zen. Ella quedó fascinada, y así fue que decidió incluirla dentro del nombre que ya había estado rondando por su cabeza. Nací, toda sambita, por cierto, y con el tiempo, mi nombre ha ido cambiando aún más. Para algunos soy  ”Zeny”, para otros, ”Zen”, y si quieren volver a ser niños, me llaman “Zen Zen”. ¡Esa soy yo! No les niego que he considerado volver a preguntarle a mi madre, si la historia que me contó era cierta o no, pero creo que es mejor seguir pensando que lo fue. Si bien es cierto, eso no aclara el signi...