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Mostrando las entradas etiquetadas como disfrutar

Lo de siempre, por favor

Allí estaba yo, sentada, mirando el infinito del mar. No sentía lo mismo que antes; esta vez, estaba cansada, muy agotada. Cerré por unos momentos los ojos y me dejé acariciar, nuevamente, por la brisa del viento. Mientras lo hacía, sentí las voces de dos jóvenes al lado. Él le decía: “Me encantas”, pero Ella solo asentía con la cabeza y trataba de dibujar algo parecido a una sonrisa. ¿Que cómo lo sé si tenía los ojos cerrados? Pues Él se lo dijo: “siempre lo haces (…)”. Mientras mantenía los ojos cerrados, el mozo finalmente decidió acercarse a mí con una sonrisa cálida,  y preguntó qué iba tomar; “lo de siempre”, le dije. Él no tuvo más remedio que mostrar todos sus dientes, tras alargar aún más esa curva feliz de sus labios. “Me encantaría saber qué es lo de siempre, amable señorita”, dijo Él con una nueva sonrisa, pero esta vez algo más pícara. “Bueno, lo de siempre es: un café americano sin azúcar y cualquier postre, agridulce, que me recomiendes”, esbocé, sin quitarle la ...

¿Crecimos, verdad?

Hubo tanta seguridad en nosotras que no dudé en lo que estaba escuchando con emoción. "Yo no seré así" "Nosotras seremos distintas" "Estaremos juntas hasta viejitas e incluso criaremos a nuestros hijos juntas", fueron algunas palabras que ellas soltaron mientras yo imaginada ese mundo perfecto. A los pocos meses, luego de terminar clases, nuestra esperada despedida se dio, aunque fue algo extraña. Nadie sabía cómo decir adiós y terminamos separándonos como simples desconocidas. ¿Qué pasó? ¿Será que ya sabíamos que faltaríamos a nuestras promesas? Al parecer, así fue. Luego de nuestra última despedida como colegialas, me fui a vivir muy lejos junto a mis padres, pero a pesar de todo yo no iba a faltar mi promesa, así que decidí contactarme con ellas. Les conté sobre la decisión que había tomado, y luego de tanta nostalgia, recordamos las palabras que soltamos a plena luz del día, incluso agregamos otras en ese instante: "Seremos como las chicas de ...

¿Estás listo para bailar?

No sé bailar, confesaste mientras tu voz se hacía más delgada de lo normal. Me perdí tu expresión cuando lo dijiste, pero pude imaginar tu rostro avergonzado. El tiempo ha cambiado, y a pesar que ahora tu cabeza se llene de preguntas sobre el regalo de esta nueva vida, no te asustes y aprende a bailar. Si no sabes cómo empezar, recuerda que el mejor instrumento para deleitar con música a tu espíritu, es tu sonrisa. Aprende a utilizarla en todo tiempo, pues ese gesto de humildad hace que los momentos difíciles se conviertan en disfrute, y sobre todo, gratitud. Creo que no me equivoco al decir que eres tan sencillo como los mejores momentos por los que uno pasa, y muchas veces, sin darse cuenta. Son varias cosas las que me llevan a apreciar tu vida, tu amistad, tus palabras, y ahora tu historia. ¿Cómo fue que llegamos a invitarnos a conocer más de nosotros sin siquiera vernos tanto? Es extraño, realmente extraño, pero sucedió. Siento que te conociera desde pequeña y hasta curiosament...

Tus bailecitos

Crees que no me he dado cuenta cuando volteas a verme cuidadosamente? o crees que soy tan despistada como para no ver lo que es tan evidente. Sí, hablo de esos increíbles pasitos que das antes de convertirte en el dulce sabor a maracuyá; te preguntarás si cada paso tuyo refleja lo alegre que se siente tu corazón al sentirse amado por el delicado sabor del dulce de azúcar. Ya cae la noche y en pocos momentos llega el día con grandes rayos de amor; que no te extrañe ver a muchas personas salir desde temprano con un gran brillo en sus ojos porque saben que será un día  especial. Las calles se verán rodeadas de hermosas flores o mejor aún, de perfectas rosas que alegran hasta la más triste pepita de Maracuyá . Quiero confesar que adoro verte esperando por mí; sé que no es fácil contener al corazón cada vez que añora el más grande amor que un día vio y experimentó. Sigo viéndote y estoy a punto de llevarte a mi dulce paladar sabes por qué? porque he podido experimentar...