Ir al contenido principal

Aquí estamos de nuevo

Los inicios siempre son inspiradores, y ya que empezamos un nuevo año, no pude resistirme a escribir de nuevo en este blog, que sin más no lo recuerdo, lo creé para desahogar lo que mi alma enmudecida quería expresar a viva voz. No espero que todo el mundo lo lea, pues más bien este espacio es algo personal, y si te topas con alguna de mis notas, qué más da, "sin querer queriendo" conociste un 'pedacito' de mí.

Y es que soy como todos: yo también amé, me aferré, lloré, perdí, soñé, me caí, me levanté, sentí, tuve valor, dolor, me escondí, mentí, me enojé, grité, sonreí ... Cada vez que pienso en lo que he vivido en estos últimos años, recuerdo con claridad cada momento creado por mí, pues siempre seré el personaje principal, a pesar de cambiarme de nombre varias veces.

Y ya que hablo de "cambios", me permito añadir que he intentado cambiar varias cosas en mi vida, pero no las he logrado del todo; especialmente cuando arranca un nuevo año y digo: "Ahora sí". Pero tengo el consuelo que no soy la única en esto, y sobre todo, que tengo el privilegio, al igual que tú, de empezar un nuevo año, siendo nuestra nueva oportunidad de lograr lo que queremos. Y si no lo logramos -nuevamente- quedarán más años, si Dios lo permite, para volver a intentarlo.

Iba a terminar este post con la frase en inglés: "never give up", pero estoy cansada de verla ser utilizada por personas que se mienten a sí mismas y tratan de fingir lo fuertes que son frente a los demás. Así que mejor terminaré esto con un breve silencio.


 
 



Comentarios

Entradas populares de este blog

Ella y yo

Caminamos de la mano como si siempre nos hubiéramos llevado bien. Tú juegas mientras lo haces y yo no te quito la mirada de encima. Te das cuenta que lo hago, y de inmediato me nuestras aquellos dientes tan chistosos que tienes. Eres tú, jugosa, que, a pesar de no entender mucho sobre el mundo de los "grandes", no dejas de bailar, reír, componer canciones y crear tus propios cuentos. Incluso, después de haber juntado un poco de lágrimas en tus tacitas de juguete, no te detienes y te las ingenias para ofrecernos, con dulzura, una deliciosa taza de café. "¿Me lees un cuento?", me dices cada vez que nos quedamos solas en casa. Debo admitir que, en un principio, me costaba darte mi atención. Y es que siempre he disfrutado de mi soledad, de leer un libro con música baja, ver alguna película sin interrupciones, o simplemente sentarme en el balcón y ver nuestro gran parque de al frente, que, por cierto, ahora tú lo llamas: "El parque del popo".  Aún así, ...

Zen Zen

Este es el inicio de un nombre “raro” con algunos toques chinos. Dicen que "Zendy” es un nombre tan extraño que no saben si suena dulce o misterioso, o quizás tiene de ambas. Cuando han deseado saber su procedencia, los he decepcionado diciéndoles  que no tiene significado alguno, pues un día lluvioso, según cuenta mi madre, mientras se encontraba leyendo, un colibrí se posó por varios minutos sobre el libro que tenía en el vientre, justo en la palabra Zen. Ella quedó fascinada, y así fue que decidió incluirla dentro del nombre que ya había estado rondando por su cabeza. Nací, toda sambita, por cierto, y con el tiempo, mi nombre ha ido cambiando aún más. Para algunos soy  ”Zeny”, para otros, ”Zen”, y si quieren volver a ser niños, me llaman “Zen Zen”. ¡Esa soy yo! No les niego que he considerado volver a preguntarle a mi madre, si la historia que me contó era cierta o no, pero creo que es mejor seguir pensando que lo fue. Si bien es cierto, eso no aclara el signi...

Lo de siempre, por favor

Allí estaba yo, sentada, mirando el infinito del mar. No sentía lo mismo que antes; esta vez, estaba cansada, muy agotada. Cerré por unos momentos los ojos y me dejé acariciar, nuevamente, por la brisa del viento. Mientras lo hacía, sentí las voces de dos jóvenes al lado. Él le decía: “Me encantas”, pero Ella solo asentía con la cabeza y trataba de dibujar algo parecido a una sonrisa. ¿Que cómo lo sé si tenía los ojos cerrados? Pues Él se lo dijo: “siempre lo haces (…)”. Mientras mantenía los ojos cerrados, el mozo finalmente decidió acercarse a mí con una sonrisa cálida,  y preguntó qué iba tomar; “lo de siempre”, le dije. Él no tuvo más remedio que mostrar todos sus dientes, tras alargar aún más esa curva feliz de sus labios. “Me encantaría saber qué es lo de siempre, amable señorita”, dijo Él con una nueva sonrisa, pero esta vez algo más pícara. “Bueno, lo de siempre es: un café americano sin azúcar y cualquier postre, agridulce, que me recomiendes”, esbocé, sin quitarle la ...