Ir al contenido principal

Una y no otra vez cara de pez

Caminaba muy despacio para no llamar tu atención. Casi ni respiraba. Mientras más me acercaba a mi meta, mi corazón se preparaba para gritar en silencio. Todo marchaba bien, según los testigos, pero una vez que a alguien se le ocurrió pronunciar mi nombre de manera más que exagerada, todo se vino a lo más profundo del mar. Heme ahí empapada de sudor y envuelta en un sin fin de emociones. 

¿Por qué?, me cuestioné en mis adentros. Sólo atiné a voltear en cámara lenta y lograr esbozar la sonrisa más cálida que mis labios hayan podido dibujar. Me miraste, cogiste tus cosas, te levantaste y corriste hacía a mí. ¿Sigues siendo tú? ¿Estás allí adentro? Te pregunté pero nunca respondiste con palabras. Me tomaste de las manos y te robaste nuevamente lo que mi mirada guardaba celosamente.

Sabes lo desnuda que me siento cuando tus ojos no se apartan de los míos. Pero no, no podía volver a ser parte de aquella historia que nunca existió. Aquí los telones no existen. Tu rostro terminó ruborizándose y sin más escape, volviste a tu lugar. No otra vez, cara de pez.





Comentarios

Entradas populares de este blog

Ella y yo

Caminamos de la mano como si siempre nos hubiéramos llevado bien. Tú juegas mientras lo haces y yo no te quito la mirada de encima. Te das cuenta que lo hago, y de inmediato me nuestras aquellos dientes tan chistosos que tienes. Eres tú, jugosa, que, a pesar de no entender mucho sobre el mundo de los "grandes", no dejas de bailar, reír, componer canciones y crear tus propios cuentos. Incluso, después de haber juntado un poco de lágrimas en tus tacitas de juguete, no te detienes y te las ingenias para ofrecernos, con dulzura, una deliciosa taza de café. "¿Me lees un cuento?", me dices cada vez que nos quedamos solas en casa. Debo admitir que, en un principio, me costaba darte mi atención. Y es que siempre he disfrutado de mi soledad, de leer un libro con música baja, ver alguna película sin interrupciones, o simplemente sentarme en el balcón y ver nuestro gran parque de al frente, que, por cierto, ahora tú lo llamas: "El parque del popo".  Aún así, ...

Te vi alguna vez

Tanto tiempo ha pasado desde aquella vez en 'Brujas'. Me acuerdo tu primera impresión al verme, no sé si te sonrojaste o simplemente sonreías en tus adentros. Es algo que nunca sabré, pues no eres una persona que deje salir con frecuencia sus sentimientos. Con esto no quiero decir que sea algo malo, pero a veces debes tener mucho cuidado con eso; las personas, como yo por ejemplo, pueden pensar que el miedo ha ganado la batalla y por ende, ha opacado la hermosura del ser que un día se presentó de la nada. Así es como recuerdo todo, de hecho, siempre pensé que después de aquel día, jamás volvería a toparme con tus redondos y grandes ojos. No sé si ahora estés leyendo esto, pero después de haber borrado cada letra escrita en aquel cuaderno azul, me es sorprendente que sigas interesado en mis palabras. Sé que era importante para ti, pero créeme, para mí lo fue aún más. Te preguntarás por qué. Es simple, las hojas en las que escribías eran aquellas pequeñas partículas de algo ...

De camino a casa con un gato

Mientras caminábamos de regreso a casa, él no dejaba de mirarme. Yo mantenía la mirada al frente, pues si volteaba hacia él, mis ojos delatarían lo frágil que me sentía en ese pequeño momento. Sus manos empezaron a acariciar las mías y el viento, sin quedarse atrás, hacía lo suyo con mi rostro. “No lo merezco”, me decía, pero él, sin decir una sola palabra, decía lo contrario. Yo lo sabía, porque podía escucharlo. De pronto, sentí unas pequeñas gotas débiles sobre mi rostro, entonces recordé lo bien que me hace el invierno por sus refrescantes lluvias. Mis ojos automáticamente se guardaron, mi respiración se hizo más profunda y mis labios se hicieron más largos y delgados, símbolo de la felicidad. Él no resistió más y me cobijó suavemente en sus brazos; ya había olvidado lo segura que me sentía en ellos. Nuestros pasos se hicieron más lentos, más suaves, mientras las ramas de los árboles bailaban con cautela a los lados. Saqué del bolsillo derecho mis audífonos, los conecté al c...