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Hope

Triste?, quizás un poco...  los pasos de aquella multitud de gente me recuerda a los grandes sueños que un día tuve de pequeña, soñaba en crecer y viajar por todo el mundo con personas maravillosas a mi lado, una de ellas mi madre. Sí, con esa mujer llena de virtudes y admirada por cualquiera que la escucha.

La helada brisa del mar me recuerda a los duros momentos que muchas personas vivieron y ahora tratan de ser felices con lo único que les queda, la esperanza. Si alguna vez sintieron frío, ahora les espera cálidos momentos así como cuando el amanecer nos ilumina el rostro.

Aún tengo la esperanza de volar y conocer cada rincón del planeta, cada ser humano del universo y cada corazón hermoso que la vida nos tiene guardada como un regalo de cumpleaños. Sabes?, quiero empezar a abrir mis nuevos regalos hoy, sí, porque miro hacia atrás y me encuentro con valiosos obsequios que la vida me ha dado durante años y eso me inspira a seguir anhelando más.

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Caminamos de la mano como si siempre nos hubiéramos llevado bien. Tú juegas mientras lo haces y yo no te quito la mirada de encima. Te das cuenta que lo hago, y de inmediato me nuestras aquellos dientes tan chistosos que tienes. Eres tú, jugosa, que, a pesar de no entender mucho sobre el mundo de los "grandes", no dejas de bailar, reír, componer canciones y crear tus propios cuentos. Incluso, después de haber juntado un poco de lágrimas en tus tacitas de juguete, no te detienes y te las ingenias para ofrecernos, con dulzura, una deliciosa taza de café. "¿Me lees un cuento?", me dices cada vez que nos quedamos solas en casa. Debo admitir que, en un principio, me costaba darte mi atención. Y es que siempre he disfrutado de mi soledad, de leer un libro con música baja, ver alguna película sin interrupciones, o simplemente sentarme en el balcón y ver nuestro gran parque de al frente, que, por cierto, ahora tú lo llamas: "El parque del popo".  Aún así, ...

Zen Zen

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